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   Quería evitar a toda costa convertir este espacio en una pequeña ventana a mi vida privada, transformar este refugio para la creatividad en un ordinario diario intimo como cualquier otro. Además, por mucho que sazone la realidad con ficción, no podría esconderme por completo. En principio esa era la idea: alejar a mi persona real de todo esto. Pero las cosas han cambiado tanto -de mal en peor- que escribir es el único escape que me queda, un arma que si dejo enfriar, se apagara para siempre. Entonces escribo. Para hacer catarsis, para liberar fantasmas –o intentarlo al menos-, para trazar una ruta fuera de este laberinto, para transmutar venenos en medicina. Son tantos los hechos que no sabría por donde comenzar…
   Hace aproximadamente poco mas de un mes que formo parte de un numero en una estadística, un grupo exclusivo con un índice creciente de miembros. Este selecto grupo se llama: Desempleados. Uno de los síntomas directos de la realidad actual de mi país. Para ser sincero, no imaginaba que me iba a tocar, pero supongo que así es como funciona: nunca ves venir el golpe. El asunto mas importante aquí es que, como consecuencia de esto, todos mis planes se fueron a la basura. Cabe decir, planes que necesitan de ese tan bien llamado vil metal para llevarse a cabo. Antes de que prescindieran de mis servicios en la empresa, apenas había llegado a saldar mis deudas –cosa no menos que importante- casi todo estaba listo para que las cosas siguieran su curso, pero ahora, los pocos ahorros que me quedaron se fueron y seguirán yéndose directo a los servicios básicos. Entonces me toca empezar desde cero otra vez. Hay algo que me parte en mil pedazos admitir: que al final <<Un año no era tiempo suficiente para hacer la gran diferencia>>.
   Después de mencionar esto, que sin duda es un punto de inflexión fuerte, hay algo que me pesa mucho mas, con orígenes previos a lo que dije en el párrafo anterior. Hoy se cumplen cuatro meses desde la ultima vez que hablamos. Desde la ultima vez que escuche su voz, desde la ultima vez que la escuche reírse de uno de mis chistes malos, desde que me deseo los buenos días y las buenas noches en su forma tan particular. Lo que me mata es esta incertidumbre, esta falta de información, la falta de respuestas a la forma interrogativa de los adverbios qué, cómo y cuándo. Lo peor de todo es que ni siquiera se si tengo derecho a sentirme triste. A sentirme como me siento ahora. Por otro lado, necesitaría crear otra lengua para poder expresar en palabras lo que la quiero y extraño. Aunque con algo de esfuerzo pude encontrar otros medios –indirectos, tercerizados- para comunicar los dos puntos, creo que lo mejor es dejar las cosas como están. Imagino que ella también sabe cuales son, pero por algún motivo decidió no usarlos. Así que no queda otra que armarme de paciencia y esperar. Es eso o perder la poca cordura que me queda. Y por mas que no conozca sus razones, respetarlas igual. Todo el mes de Agosto le dedique líneas compulsivamente. Estaba como poseído por fuerzas desconocidas. La maldición del escritor en su máxima potencia. Supongo que poco a poco iré liberando esos textos. Después de todo la literatura nace cuando un escrito llega a -al menos- un solo lector. Sino, no tiene sentido. Doy por descontado que además aliviare un poco –muy poco- este nudo que siento en el pecho.
   Mas allá de la seguidilla de-malas-a-peores, de estos hechos que estragaron mis ánimos, no me quede de brazos cruzados. Soy de esa clase de personas que, sea arrastrándose, entero o a pedazos, sigue avanzando a su objetivo, pese a todo, poco a poco si otra no queda. Aunque quiera abandonar, no podría porque no esta en mi naturaleza. No se si esto es malo o bueno, porque para mi hay dos opciones siempre: o romper la pared a topetazos, o hacer una pintura abstracta de masa encefálica sobre el asfalto. Mas allá de que ahora el tiempo no juegue a mi favor y no tenga ayuda mas que de mi mismo, lo que dificulta mas las cosas. No hay una cuerda <transhemisferica> que me jale de este pozo. Para finalizar, como diríamos por acá <no quiero quemarme> contando algo, pero puede que para fin de este año o principios del que viene, esta situación mejore. Al menos en lo que a obtener medios se refiere. Veremos que pasa.