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Esta fragancia es ilusión,
un sueño invertido
para despertar a los árboles.

Mientras buscamos agua,
tu mar desnudo el fuego.
Y ya no hay mas sombras.

Liberadas por tu strato allá a lo lejos,
nubes cazadoras de espejadas
desatan ánimas de luz.

Vendavales a la costa unidos,
flores volando tamizan el cielo,
una séptima aumentada reverbera
y te transformas
en la bruma que abraza la ciudad.

Con la saliva de unos dioses sin memoria,
tus ojos, nunca tristes, se humedecen.
Está escrito en el cielo,
tu poesía no se olvidara.

Seguramente le enseñas a Orfeo alguna canción,
el pez de grandes manos te mira incrédulo.
Paraísos para el sueño de los eternos
se empapan de sonido.

Relojes disparados estallan,
ya no existe el tiempo.
Las jaulas se han vuelto luz,
ya no existe el espacio.
Y el mar, los muelles, los puentes…
Por fin alados peces
rescatan pájaros que respiran bajo el agua.

Hay una herida, si,
un barco a medio llenar,
un naufragio sin lugar,
corazones escondidos prestidigitan
la inmensidad.

El cauce del viento que trae tu voz…
No solo sos uno,
sos vos y sos todos.
Todo ese amor que nos dejaste,
hará que todo sane.

Estos, mis versos,
que anhelan ser poesía bajo tus ojos,
solo intentan embellecer tu sueño.

Dulce réquiem para el poeta,
torrente de suspiros que atraviesan,
el borde de las nubes iluminadas por el sol.

Aros de humo, un eco, una respuesta…
Los tigres duermen ya bajo la lluvia.
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[Para Luis, hijo, padre, hermano, amigo y maestro]